Aprenda la teoría

Acordes quebrados

Un acorde quebrado es un acorde tocado nota por nota en lugar de todo junto. Es la forma más común de acompañar: en vez de un bloque, una línea que se mueve.

La forma más simple

Se toman las notas del acorde y se tocan en sucesión, subiendo y volviendo. Una serie de cinco compases sobre acordes de Do mayor podría quedar así, con un acorde por compás:

  • C · Do – Mi – Sol – Mi
  • F · Fa – La – Do – La
  • C · Do – Mi – Sol – Mi
  • G · Sol – Si – Re – Si
  • C · Do – Sol – Mi – Do

Observe el último compás: el orden cambia a Do – Sol – Mi – Do. Romper la simetría al final es lo que hace que la frase suene cerrada en lugar de interrumpida.

Los acordes quebrados también se llaman arpegios, y son la base de casi todos los ejercicios de la sección de ejercicios.

Dos refinamientos

El primero es el bajo estático: mantener una nota grave fija mientras las de arriba se mueven. Sobre un F, dejar el Fa sonando y quebrar sólo La y Do da continuidad sin repetir el bajo en cada tiempo.

El segundo es la nota de paso: una nota que no pertenece al acorde y sirve de puente hacia el siguiente. Entre un C y un Am, un Si en el camino hace que el cambio suene como una línea y no como un corte.

Y una licencia habitual: en un C7 se puede omitir la tercera y tocar sólo tres notas, para que el acorde entre en el mismo patrón rítmico que los demás. Cuando el patrón manda, se sacrifica una nota.

Bajo Alberti

Es la figura de acompañamiento más reconocible de la música clásica, y lleva el nombre del compositor italiano Domenico Alberti, del siglo XVIII. El patrón es fijo: nota grave, nota aguda, nota media, nota aguda, en corcheas.

Sobre un Do mayor queda Do – Sol – Mi – Sol, repetido. Suena constante sin ser monótono, porque la nota aguda vuelve cada dos tiempos y sostiene el pulso mientras las otras dos dibujan el acorde.

El patrón de vals

En compás de 3/4 el patrón clásico de la mano izquierda parte el acorde en tres: primero la fundamental sola, y después el resto del acorde dos veces.

Sobre un Do mayor: Do en el primer tiempo, y Mi–Sol juntos en el segundo y el tercero. La fundamental marca el compás, el bloque agudo lo rellena. Es el mismo criterio de voces —separar el bajo del resto— aplicado al ritmo en lugar del registro.

Con cualquiera de estos patrones vale la pena experimentar con el pedal de resonancia, si el instrumento lo tiene: sostiene las notas quebradas y convierte la línea en armonía.