Aprenda la teoría
Voces del acorde
Un mismo acorde se puede repartir de muchas maneras sobre el teclado. Esa distribución —qué nota va abajo, cuáles se agrupan arriba, cuáles se omiten— es la *voz* del acorde, y cambia por completo su carácter sin cambiar su nombre.
Tríada sobre la fundamental
La forma más sencilla de abrir un acorde: la mano izquierda toca sólo la fundamental, una octava más abajo, y la derecha toca la tríada completa. En lugar de tres notas juntas, el acorde gana graves y profundidad.
Separar el bajo del resto
Con acordes de cuatro notas el mismo criterio se aplica partiendo el acorde en dos: la izquierda sostiene la fundamental y la derecha toca las tres notas restantes. El Cmaj7 gana amplitud por el espacio que queda entre el bajo y el bloque agudo.
Voces cerradas y abiertas
Una voz cerrada agrupa las notas en el menor espacio posible; una voz abierta las reparte a lo largo de un registro amplio. El mismo C11 admite las dos, y no suenan igual: la cerrada es densa y algo turbia, la abierta respira.
En una progresión conviene alternar unas y otras: pasar de cerrada a abierta produce movimiento sin necesidad de cambiar de acorde. Una regla práctica: cuando varias notas quedan muy cerca entre sí, suenan mejor en la zona media del acorde que en el bajo.
Voces sin fundamental
Un acorde sin su fundamental parece una contradicción, pero funciona: si están la tercera y la séptima, el oído completa el resto. El acorde queda implícito.
¿Para qué hacerlo? Primero, porque libera un dedo: la nota que se quita se puede reemplazar por una novena o una trecena, y el acorde gana color sin ganar notas. Segundo, porque cuando hay un bajista o una mano izquierda ocupada, la fundamental ya está sonando en otro lugar.
Es la puerta de entrada a las sustituciones: si un acorde se puede insinuar en vez de tocarse completo, también se puede reemplazar por otro parecido. Eso se trata en sustitución de acordes.